Eso que nos une… (2)

La calidad de algo se puede apreciar mucho mejor en las pruebas difíciles. Y ahora puedo no solo entender y sentir sino vivir contigo con intensidad esa calidad y lo maravilloso de todo eso que nos une. Conforme he sido, poco a poco, conciente de nuestras diferencias en tantas cosas, es que comprendo más y más lo brillante y fuerte de todo eso que nos une, que a veces sin saberlo expresar, si podemos reconocerlo cuando nos hace escoger estar juntos en contra de lo que nuestras mentes caprichosas requieren para estar contentas o a pesar de que nuestras mentes tengan tantas excusas para separarnos como ahora, en medio de una tormenta imaginaria para el alma, pero real en este mundo, nos tomarnos de la mano eso que nos une se hace más fuerte y nos mantiene de pie y nos da aliento para saber esperar la calma que sabemos seguramente llegará. Y nos ilumina para saber en dónde dar el siguiente paso

Si, todo eso que nos une…  nuestra confianza en Dios, nuestra experiencia viva de Su Gracia tanto de manera individual, por la relación única que cada quien tiene con Él, así como de manera conjunta recibir tantas Bendiciones que otorga a nuestra unión y el disfrutar cuando la otra parte recibe una Bendición específica.

Nos une un gran cariño y  amor, no de ese que se expresa en palabras bonitas, sino en acciones, y si bien, el cariño en ocasiones ha tenido altas y bajas, el amor cada vez es más grande y más brillante e ilumina nuestras acciones y nuestras decisiones. Cada vez menos el egoísmo dicta pasos importantes y cada vez más nos comprendemos lo que pasa en el otro lado.

 Nos une que lo que vivimos como familia, como unidad, pero la unión es sin abandonar la conciencia de que en nuestras individualidades… si bien lo que cada quien quiere es diferente en algunas cuestiones de carácter, vemos que las convergencias son muchas y que nos regalan mucha esperanza.  

Nos une el hecho de que en la mayoría de los futuros que nos imaginamos compartimos los momentos más importantes y que ambos confiamos en la guía de Dios.

Nos une lo que nos gustamos uno del otro y que eso es más importante que lo que nos disgusta, cosa que hemos aprendido a ver ya respetar.  Y si bien, hemos pasado momentos difíciles hemos elegido seguir juntos. 

Nos unen tantas cosas materiales, aunque te guste tirar o regalar lo que ya no sirve, o más bien a mi me guste guardar cosas que no necesito… pero creo que las cosas inmateriales seguirán siendo las más importantes. 

Nos une el no necesitar tener secretos ni necesitar revelarlos, esa independencia que hemos logrado sin afectar nuestra unión. Es cierto, estos tiempos nos han dado muchos anhelos comunes pero también nos han hecho entender que podemos tener anhelos diferentes sin menoscabar nuestra unión. 

Nos une nuestro hogar, del que somos partes indivisibles, nos une esa hermosa descendencia que tenemos, que es la huella inequívoca de nuestra unión, que es la forma viviente de la mezcla de nosotros.  Y creo que estamos aprendiendo a ponernos de acuerdo cada vez mejor, estamos aprendiendo a ceder sin romper nuestra individualidad. También estamos aprendiendo a conocer nuestros miedos y a sobrellevarlos, a entender que los miedos son innecesarios y gracias a ello restarle importancia a los menos importantes.  Y de incertidumbres… pues eso es la orden del día aprender que siempre las habrá. Y ya podemos charlar en grados de dificultad antes no pensados… cuando estamos los dos estresados, cuando no nos aguantamos, ya se puede y eso nos une mucho en esos momentos.  

Nos unen esos momentos en que intercambiamos ideas, intercambiamos deseos, intercambiamos pasión, nos unen esos momentos en que nuestros cuerpos comparten espacios adyacentes y aunque no siempre terminamos con una sonrisa, siempre continuamos con la conciencia de unidad que nos ayuda a limar cualquier aspereza que se haya producido en la interacción.

Nos une el haber aprendido a no dar tanta importancia al pasado, el haber aprendido a vivir y sufrir el presente juntos y créeme que lo disfruto mucho contigo, con nuestra familia. Disfruto tremendamente nuestra familia los ratos en que todos sonreimos y en que todos nos apoyamos, disfruto cuando oramos juntos y cuando veo que todos vamos en la misma dirección.

Nos une el entregar lo más importante, nos une tu inocencia, tu pasión por la vida y tu amor a la verdad. Y conforme pasa el tiempo, todo eso que vi en tí la primera vez que me gustó, me sigue gustando cada vez más, me gustas mucho… me gusta mucho mirar tu belleza que externamente es mucha pero internamente es más. Y no soslayo lo que de ti no me gusta pero es solo eso, no me gusta y de ahí no pasa; a veces mi egoísmo no me permite responder bien pero no tardo en comprender y actuar correctamente. 

Y siempre habrá cosas que limpiar, cosas que “trapear” pues como una casa, una unión es algo vivo que requiere mantenimiento, que requiere cariño, que requiere esfuerzo. Veo la unión como nuestro esfuerzo.

Sé que en mi egocentrismo exigía tonterías de tu parte y seguramente lo sigue haciendo, espero que cada vez menos, de eso tú me dirás pues yo generalmente no me doy cuenta.

Y es por eso que camino contigo en este mundo en una unión real y no imaginaria, una unión llena de tantas cosas pero cada vez más de ti y de mí.